ECOS DE LA ASAMBLEA 2000

  1. Algunas cifras sobre la Asamblea 2000

De los más de 700 participantes en la Asamblea, los organizadores tenemos constancia solamente de 464 fichas de inscripción. Sobre ellas hemos trabajado para ofrecer los datos que aparecen a continuación y que consideramos de interés: qué colectivos participaron, de qué zonas, cuántos vinieron a título personal, a qué ámbitos no se ha sabido o no se ha podido llegar con la convocatoria, etc.

Hay que hacer, no obstante, algunas salvedades:

  1. Con frecuencia hay personas que pertenecen a varios colectivos y sólo declaran uno en la ficha.
  2. Los que no indican grupo al que pertenecen pueden ser, de hecho, miembros de alguno y por el motivo que sea no lo ponen.
  3. Por tanto, la información numérica que damos es, más que una estadística precisa, un indicador que puede hacernos reflexionar y formulamos preguntas y retos a todos.

Número de inscripciones: 465

Distribución por comunidades  autónomas:

Madrid: 240, Murcia: 42, Castilla-La Mancha: 36, Cataluña: 25, Castilla-León: 24, Aragón: 24, Andalucía: 12, Asturias: 12, La Rioja: 10, Baleares: 10, Cantabria: 8, C. Valenciana: 7, P. Vasco: 6, Galicia: 3, Extremadura: 2, Canarias: 2.

Hay además una persona de Tucumán y otra no dice de dónde es.

Distribución por comunidades,

colectivos, etc.:

Comunidades de Base: 104, CCP: 68, CPS: 41, Parroquias: 38, S.I.: 8, En Común: 8, CEMI: 9, COGAM: 6, Religiosas en Barrios: 6, MOCEOP: 5, CVX: 4.

Otros (HOAC, JOC, Vanguardia Obrera, Comités de Solidaridad, Ciberiglesia, CODEF, Justicia y Paz, AA. Claret…) tuvieron menor número de miembros.

Un último comentario es que la coincidencia de la Asamblea 2000 con otros encuentros en las mismas fechas (Semana de Teología andaluza por ejemplo) influyó sin duda en la ausencia de un número significativo de personas.

  1. Taller Iglesia y Jubileo

Con anterioridad a la Asamblea hubo aportaciones de los distintos grupos convocantes, en la idea de estructurar tres talleres que recogiesen los tres aspectos que vertebraban el objetivo de la convocatoria:

– Iglesia y Jubileo.

– Marginación y Jubileo.

– Países empobrecidos y Jubileo.

Encomendada su organización a los miembros del MOCEOP y de Somos Iglesia-Madrid, el taller Iglesia y Jubileo comenzó con una motivación, consistente en unos carteles en las paredes con frases como éstas:

«Mi religión, tu Dios, mi Iglesia», «Disiento y comulgo», «Este cura sí es mi padre», «Su Santidad la papisa ha dicho…», «Las elecciones generales en la Iglesia serán…», «¿Dónde están las madres de la Iglesia?», «Fuera (tachado) Dentro de la Iglesia no hay salvación», «Dichosos lesbianas y gays…», «¿La Iglesia se tiene que jubilar?», «Los pobres, el centro de la Iglesia», «Somos jubilares…?, «Rituales, culturas, credos compartidos».

Se formaron seis grupos de unas veinte personas que iniciaron el diálogo a partir de la dinámica del «muñeco»: a partir del dibujo de un muñeco en una cartulina, se plantea ¿qué se ve, se oye, dice, siente de y en la Iglesia? (análisis de la realidad). La segunda parte, de retos y propuestas, se centró en cómo caminar y qué hacer (manos y pies del muñeco).

La amplitud del tema dio lugar a muchas y variadas aportaciones. Podríamos resumirlas así:

Análisis de la realidad:

El convencimiento generalizado de que el Jubileo del año 2000 ha sido desenfocado desde los estamentos oficiales de la Iglesia y llevado a una vertiente individualista y centrada más en aspectos espirituales que de lucha por la justicia, dio pie para constatar la existencia en el seno de la Iglesia de comunidades, grupos y personas que se sienten distanciados y excluidos porque sus planteamientos y convicciones sobre diversos aspectos de la fe y la praxis del cristianismo no coinciden con los que se transmiten desde la jerarquía.

Se echan en falta espacios eclesiales de mayor pluralismo y participación –«Una cosa que interesa a todos debe ser tratada por todos» (Gregorio VII)– que rescaten a los que se han ido quedando por el camino y recuperen una Iglesia de comunidades comprometidas en la construcción del Reino desde la inculturación y los signos de los tiempos y desde los valores del mensaje de Jesús que suponen un desafío permanente.

Se ve como signo de esperanza la existencia de personas y colectivos, desde los más pequeños y locales hasta las redes de ámbito internacional, que mantienen su apuesta y opción por una Iglesia conforme a los planteamientos del Concilio Vaticano II.

Retos y propuestas:

Se quiere mantener una actitud de diálogo firme y humilde a la vez entre todos los que se sienten Iglesia. No se plantean rupturas ni imposiciones sino una opción por vivir de otra manera, que dé coherencia y credibilidad a nuestras vidas y comunidades y que reclame una Iglesia más participativa y democrática, no replegada en sí misma sino volcada en el trabajo por los derechos de los pobres y la justicia en el mundo, compartiendo esta lucha con personas que partiendo de otras creencias o motivaciones tienen los mismos objetivos.  

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