Del sálvese quien pueda, a empujar todos el carro
Luis Ángel Aguilar Montero
El pasado puente de la Constitución, en la sevillana villa de Pilas, mas de 300 personas nos congregamos para celebrar este décimosegundo Encuentro que, bajo el lema arriba indicado, nos permitió ir atisbando esa persona nueva que, desde siempre, hemos buscado en los nuevos retos que el mundo actual nos plantea.
Una ponencia de casa: NO PODEMOS SALVARNOS SOLOS
Concha Martínez, ama de casa, madre y socióloga, que no era el tipo de ponente/experto que suele abrir estos encuentros, sino una de las nuestras, compañera de las CCP de Zaragoza de toda la vida, nos deleitó con una bella exposición.
A raíz de los últimos acontecimientos mundiales (incluido el 11 de septiembre) y partiendo de las ideas de progreso (si es que realmente la humanidad está progresando) y alteridad (como capacidad de reacción ante el dolor del OTRO), nos dejó muy clarito que la persona nueva –ésa que decimos querer atisbar– ni puede salir huyendo de la realidad concreta que nos ha tocado vivir ni puede salvarse sola: no es posible salvarse a solas. Esa «persona nueva» tiene (tenemos, mejor) que tirar del carro que le haya tocado empujar, y «todos son igualmente válidos para llegar a destino (…) Con tal de que el carro no frene la trayectoria (…) Y, eso sí, dentro de una acción colectiva –de muchos y muchas– y en libertad.
Unos talleres con seis frentes de nuestra sangrante realidad
Fenomenalmente conducidos por los moderadores (que no ponentes), la participación en estos talleres fue muy buena, y además se hicieron propuestas imaginativas y se llegó a compromisos concretos:
- Del taller de FUNDAMENTALISMO Y VERDAD (considerado éste como fruto de la ignorancia y el miedo al cambio, a lo diferente, a la soledad y a la libertad) se sugería el concretar el respeto a la diferencia y el descubrir siempre lo más positivo de los demás.
- En el taller de MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS se partía de la necesidad de respetar la democracia, pero haciendo un constante análisis crítico de la realidad desde y con las víctimas, reivindicando lo colectivo frente a lo individual, denunciando la injusticia y dando un testimonio comunitario.
- Del taller de INMIGRACIÓN se señalaron los retos, obligaciones y exigencias que deberían plantearse los Estados (legisladores e instituciones) para que cuenten con los que trabajan en este mundo, nuestra sociedad para que avance desde la multiculturalidad a la interculturalidad, nuestra Iglesia para que se moje y, pronuncie más sobre estos temas (desde el 15 de enero mucho más vergonzosos tras el acuerdo del Consejo de Ministros sobre el contingente) y nosotros mismos para mejorar nuestra coordinación, la priorización de líneas de actuación, nuestra participación sociopolítica, etc.
- En el taller de CONFLICTOS Y VIOLENCIA, sabedores de que la paz no es la ausencia de conflictos sino la práctica de la justicia, se concluía que había que aprender a vivir con los conflictos afrontándolos, y que empujar los carros de los Derechos Humanos, la tolerancia, la globalización de la solidaridad y la justicia.
- Del quinto taller, que versó sobre el ÁFRICA NEGRA, se destacó el poder de las multinacionales, se planteó la importancia de luchar contra las estructuras uniéndonos en redes, y se acordó apoyar los diferentes signos de esperanza, de denuncia y los que ayudan a despertar la conciencia solidaria.
- Finalmente, en el taller de la ECONOMÍA SOLIDARIA se recordó la dimensión sociopolítica de la Fe, incluyendo la economía como parte de la vivencia social. Se profundizó en las distintas alternativas ya existentes y se concluyó que también otra economía es posible.
Una metodología convivencial, lúdica y participativa
Desde la presentación a la fiesta, pasando por los juegos cooperativos y los momentos de esparcimiento, este encuentro –como ya es todo un hito en estos eventos– nos demostró nuevamente ese talante abierto, tolerante, festivo y fraterno de quienes «creemos que es posible soñar que la luz vence a la noche oscura y que soñarla es acercarla ya». Cuántas veces hemos cantado ese quasi himno nuestro, que es el Canto a la libertad, y recordando su última estrofa repetiríamos eso de que «también será posible que esa hermosa mañana ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver, pero habrá que forzarla, para que pueda ser…».
Oraciones y Eucaristía: Toda una simbología preñada de vida
Las oraciones de la mañana nos condujeron –con unos pies y manos para cada cual repletos de compromisos personales y comunitarios– a través de esas realidades que tocamos y pisamos a diario. La relajada Eucaristía, tan rica en símbolos, ofrendas y participaciones, tuvo una presidencia comunitaria, espontáneamente elegida y ya por casi nadie criticada; un sillón vacío rodeado por una estola fue el bonito símbolo que copresidía la celebración. También habrá que tomar nota para futuras ediciones que el celebrarse la noche anterior a la partida evitó la pérdida de efectivos o el vivirla con el nerviosismo de las veces que es previa a la despedida. En suma, un bello broche para un radiante día de la Inmaculada.
Para acabar esta comunicación quiero hacerlo rememorando un hecho notable ocurrido hace 400 años y recordado por Saramago en la clausura del reciente Foro Social Mundial de Porto Alegre. Era un campesino de Florencia que –como se nos ocurre debería hacer la persona nueva que queremos– subió a la torre de la iglesia y tocó a muerto; no porque nadie hubiera fenecido en la aldea, sino por la Justicia; una clara alusión a que la Justicia estaba muerta. Porque esa persona nueva es la que junto a otras debería tocar las campanas nuevas que son esos «movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa, que esté protegida por la Libertad y el Derecho, y no por ninguna de sus negaciones», o empujar los carros que Concha nos decía que nos fascinaban, al referirse a «esos novísimos movimientos que suenan a disidencia (ecología, antiglobalización, ONG de solidaridad, antimilitarismo, etc.), porque si nos fascinan es por ese sustrato común que ella señalaba y que consistía en su acción directa e inmediata, sus ideas y experiencias comunitarias y su articulación en redes, combinada –cómo no– con unas grandes dosis de libertad.
Notas Finales:
- Es de agradecer el llamamiento a suscribirse a esta Revista que tan abierta y distendidamente hizo Catalina en nombre de la Coordinadora Estatal. Lo cierto es que es la revista de las comunidades de base, y entre todos tenemos que mantenerla. ¡Ánimo! y a suscribir gente.
- Saliendo este número de Utopía casi podremos disponer del folleto del Encuentro, que se distribuirá gratuitamente por coordinadoras. En él encontraréis la ponencia completa, las aportaciones de los seis talleres, un resumen de los pies y manos y el comunicado final.

