Documento final del simposio internacional sobre la paz en África

Butembo del 27 de febrero al 1 de marzo de 2001

Nosotros, Sociedades Civiles del Norte y del Sur de Kivu, Iglesia Católica de Bukavu y de Butembo-Beni e Iglesia de Cristo en el Congo Norte y Sur de Kivu declaramos que nos hemos reunido en Butembo, Provincia del Kivu-Norte, República Democrática del Congo, del 27 de febrero al 1 de marzo de 2001, para celebrar un Simposium Internacional sobre la Paz en África, para hablar del sufrimiento que viven nuestras poblaciones civiles en una guerra que no hemos querido.

En este Simposium se han reunido con nosotros varias delegaciones provenientes de numerosos rincones del mundo, especialmente más de 500 «artesanos de la paz» venidos de Italia, Alemania, España, Suecia, Bélgica, Francia, Estados Unidos, Tanzania, Zambia y Burundi, así como de diferentes provincias ocupadas del Congo.

Nos hemos encontrado para contribuir a la búsqueda de vías y medios de reconciliación y de pacificación. Sabemos que es más difícil construir la paz que hacer la guerra. Hemos escuchado diferentes voces y diferentes puntos de vista en un espíritu de escucha y de comprensión mutuas. Podemos decir que aquí, en Butembo, ha comenzado un verdadero diálogo entre otros países y los congoleños.

Todos nosotros hemos denunciado las masacres y los asesinatos, las violencias, la presencia de las armas, los arrestos arbitrarios, las violaciones de las mujeres, el reclutamiento forzoso de los niños-soldado, las desapariciones de personas, los saqueos, etc.

Pensamos que ha llegado el momento de que cada uno de nosotros asuma sus responsabilidades para construir la paz y para que toda la sociedad sea sujeto activo en la construcción y la salvaguarda de la paz. La paz no puede ser el fruto solamente de negociaciones y pactos políticos hechos a la espalda de la población.

Por eso lanzamos un grito a la Comunidad Internacional que, por una parte, ha olvidado y continúa olvidando la realidad de nuestro país, el Congo-Kinshasa, y los sufrimientos de su población; pero, por otra, sigue codiciando sus riquezas.

Nuestro grito es un grito de sufrimiento, pero también de esperanza. Es también un compromiso que nosotros asumimos a partir de este Simposium, para ser constructores de la Paz y de la Justicia.

Por todo esto tomamos las resoluciones

siguientes:

– «desarmar nuestro espíritu para reconocer a todos los congoleños y a todos los hombres y mujeres amantes de la paz como nuestros hermanos;

– perdonar a los que nos agreden desde un espíritu de diálogo y de justicia, y

– rehusar la tentación de recurrir a la violencia, a la venganza y al odio para caminar con resolución por la vía de la no violencia, que es la fuerza de la verdad.

Desde este espíritu

pedimos:

• A los países que nos ocupan:

– Que retiren sus ejércitos para permitirnos reconocernos y vivir como hermanos.

• A los movimientos rebeldes:

– Que hagan muestra de un mayor patriotismo y de una mejor comprensión de los sufrimientos de sus compatriotas y que prefieran la vía política para restablecer la paz, aunque sea más laboriosa que el recurso a las armas.

• A los diferentes grupos armados:

– Que se impliquen en el proceso de paz elaborando con sus compatriotas un proyecto de sociedad que les permita integrarse en la vida ordinaria de sus naciones respectivas.

• Al Gobierno de Kinshasa:

– Que acepte y promueva el diálogo entre todos los congoleños, que respete los derechos humanos y que se comprometa en una verdadera democracia.

• A las Naciones Unidas:

– Que restablezca en nuestro país el derecho internacional, que ha sido violado con la ocupación; y que despliegue en las fronteras una fuerza de interposición real y no simbólica en el plazo más breve posible.

– Que cree un tribunal internacional para los crímenes cometidos en nuestro país para combatir la cultura de la impunidad.

– Que facilite un diálogo para la democracia y el respeto a los Derechos Humanos en el Congo y también en todos los países implicados en la guerra.

• A la OUA:

– Que haga respetar su Carta, que preconiza la soberanía de cada Estado, la integridad territorial y la intangibilidad de las fronteras.

• A la Unión Europea:

– Con ocasión del aniversario de la Conferencia de Berlín y de la primera Convención de Lomé, en nombre de la Historia y de la Solidaridad Humana, que lancen un gran Plan de desarrollo para África y que aseguren un severo control para que los beneficios reviertan realmente en la población y no sólo en los que detentan el poder, ya sean locales o extranjeros.

• A las iglesias y a las diferentes religiones:

– Que continúen trabajando juntas en nombre del Señor, Dios de la Paz, y ejerzan valientemente su misión profética denunciando el mal, organizando la esperanza y anunciando el amor al prójimo, que es fuente de paz sobre la tierra: «shalom».

• A los congoleños y congoleñas:

– Que superen el fatalismo, que no pierdan la esperanza, que venzan sus divisiones y que se organicen para reconstruir nuestro país en la unidad, la justicia y la paz.

A partir de este Simposium lanzamos una llamada a todos los africanos:

«No hagamos más la guerra entre nosotros. Al contrario, trabajemos para construir un Continente donde cada mujer y cada hombre tengan el derecho y la alegría de vivir.»

Hecho en Butembo, el 1 de marzo de 2001.

Nota de Redacción:

Momentos antes de cerrar este número de Utopía nos llega un documento estremecedor emitido por el grupo «El grito de la mayoría silenciosa Lubero-Bemi».

Tras la salida de los extranjeros, las matanzas han continuado. Muchos de los participantes en el Simposio Internacional han sido masacrados. El pueblo sigue pagando con la vida la búsqueda de la paz.

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