Manifiesto del IV Encuentro Estatal “Cristianismo y homosexualidad”

Valencia, 12 al 14 de octubre de 2001

Todos los grupos y comunidades asistentes, representando al conjunto de asociaciones, movimientos, personas cristianas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales del Estado español; como miembros de la Iglesia, en sus diversas confesiones, y desde el amor que le profesamos y la corresponsabilidad que nos mueve; partiendo de una concepción integradora de la familia, entendida como una unidad de convivencia y afecto:

1Invitamos a la Iglesia a que destierre los prejuicios acumulados desde hace siglos en contra de la homosexualidad y la transexualidad, y que, desde el diálogo con las ciencias, las reconozca como lo que son: una de las posibles orientaciones o identidades sexuales de las mujeres y los hombres.

2Recordamos a la Jerarquía que los pronunciamientos en contra de la homosexualidad y la transexualidad promueven el odio y la violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Dichos pronunciamientos homófobos, además de ser ética y evangélicamente reprobables, están tipificados como delito.

3 Instamos a que las Jerarquías respeten la participación en todos los niveles de la vida eclesial (Eucaristía, formación, catequesis, ministerios, sacerdocio…) de todos los hombres y mujeres, con independencia de su orientación o identidad sexual y su situación afectivo-familiar.

4 Pedimos que la Iglesia reconozca el matrimonio civil y religioso entre personas del mismo sexo. Las parejas de lesbianas, las parejas de gais, las parejas con personas transexuales somos unidades de convivencia y afecto, en igualdad de condiciones que las personas heterosexuales.

5 Queremos que la Iglesia reconozca las familias formadas a partir de parejas de lesbianas, parejas de gais, parejas con personas transexuales por el derecho que tenemos a no ser discriminados por motivo de nuestra orientación o identidad sexual.

6Queremos que la Iglesia reconozca el derecho de los niños y las niñas a ser adoptados por parejas de lesbianas, parejas de gais y parejas con personas transexuales.

7Requerimos a la Iglesia una actitud positiva hacia la sexualidad como un don de Dios para todas las personas, independientemente de su orientación o identidad sexual.

8Exigimos una Iglesia verdaderamente evangélica, basada en el amor y en el Espíritu, el cual actúa más allá de las estrechas estructuras y leyes de la Iglesia.

Nosotros, como personas y grupos cristianos de lesbianas, gais y transexuales, queremos recuperar nuestra historia de fe y salvación, y vivirla hoy en plenitud. Desde esta actitud tendemos la mano a las personas que sufren dentro de la Iglesia a causa del rechazo de su orientación o identidad sexual. Afirmamos, con gozo, que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y que nuestra afectividad es don suyo. También les invitamos a que lo vivan desde la normalidad y compartiendo su vida en comunidades y asociaciones que estén abiertas a esta realidad.

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