Manifiesto por un mundo rural vivo.

Crisis de la Agricultura y el Medio Rural

La profunda crisis y la reconversión agraria, la notable pérdida de rentas y de empleos, afectan directamente a la población y a la vida en el medio rural:

  • La población activa agraria ha bajado del 17,8% en 1980 al 10,2% en 1991, y aún continúa descendiendo.
  • Los agricultores a título principal han pasado de 870.000 a 550.000 en el período de 1983-91, es decir, en sólo 7 años. 320.000 agricultores (40%) han tenido que abandonar su actividad principal.
  • Esta reducción tampoco ha producido un rejuvenecimiento, ya que el 58% de los titulares de explotaciones agrarias tiene 55 años o más.

La pequeña y mediana explotación familiar agraria genera más de 70% de la mano de obra de la agricultura y son las que están sufriendo directamente este proceso junto con los jornaleros y temporeros, en graves dificultades para encontrar tareas agrícolas y cobrar salarios adecuados para cubrir sus necesidades.

Entre los pequeños y medianos agricultores existe una pérdida sistemática de la renta, debido a:

  • La descapitalización de las explotaciones.
  • El incremento del costo de los factores de producción.
  • La reducción del precio de los productos.
  • El incremento de los gastos financieros derivados del endeudamiento.

Las deficiencias de tipo estructural (dimensión de las explotaciones, formación del agricultor…) son aún muy importantes y colocan al mundo rural en una situación de agravio y marginación tanto social como económica, frente al mundo urbano, que podemos considerar contraria a los derechos garantizados en la constitución para todos los españoles.

El desarrollo de la industria de transformación y, sobre todo, de distribución, ha producido un claro trasvase de rentas a otros eslabones de la cadena agroalimentaria que no son el producto y que beneficia escasamente a los consumidores. La recién aprobada Reforma de la PAC no va a modificar esta situación y, por tanto, se van a seguir sufriendo estos efectos con igual o mayor intensidad que hasta el momento.

Consecuencias

La población del medio rural, que depende en buena medida de la economía agraria, está acusando los graves problemas del sector. Estamos siendo testigos de la continua pérdida de vitalidad, de despoblamiento de nuestros pueblos, del desánimo y apatía de muchos jóvenes rurales y de la desarticulación irreversible del tejido socioeconómico. Así se mantienen e incluso acentúan aún más las deficiencias históricas del mundo rural español en todo tipo de servicios: sanidad, educación, cultura, transporte, infraestructura, comercio, ocio, deporte…, que se traduce en una peor calidad de vida.

La riqueza de nuestro patrimonio histórico, ligada a una identidad, cultura y modo de vida singulares, está en peligro. Son evidentes las consecuencias negativas para el mantenimiento de un equilibrio con el medio ambiente, al imposibilitarse una adecuada gestión del territorio rural. La escasa sensibilidad del conjunto de la sociedad, mayoritariamente urbana, es una dificultad añadida que facilita un tratamiento subsidiario a una problemática compleja.

La Apuesta por un Medio Rural Vivo

El modelo de agricultura coherente con un medio rural vivo debe producir alimentos de buena calidad, en cantidad suficiente, respetar y mantener el equilibrio con el medio ambiente y garantizar un nivel de vida digno para la población agraria. Es decir, una agricultura sostenible con políticas agrarias que pongan freno al actual proceso de disminución de activos agrarios y fijen la población en el medio rural. La garantía de rentas familiares se perfila como la clave que deben contemplar los costes económicos, ecológicos y sociales de la producción.

De esta manera, será posible establecer medidas de limitación a la producción industrial e intensiva, garantizar la conservación de los recursos naturales y la capacidad productiva de la tierra a largo plazo, mantener y mejorar la diversidad genética de plantas y animales, y en definitiva, producir alimentos sanos y naturales.

La potenciación de actividades socioeconómicas diversas, la equiparación de los servicios con los del medio urbano, el mantenimiento de la identidad cultural y la creación de espacios para el ocio y la cultura son el complemento necesario para generar ilusión en la población rural, especialmente en los jóvenes, y ofrecer una calidad de vida a la que tienen tanto derecho como el resto de los españoles.

La Plataforma Rural como Instrumento

Hoy es más necesario que nunca generar alianzas entre colectivos que trabajan y viven en el medio rural. Es preciso aunar esfuerzos e iniciar un camino común de forma organizada, posibilitar acciones conjuntas, crear y fomentar experiencias de desarrollo rural, gestionar recursos, encontrar y aplicar soluciones viables a problemas concretos, concienciar a la población rural de sus derechos y posibilidades, y a la urbana del papel estratégico de la agricultura y del medio rural. Todo ello, garantizando el protagonismo real de los habitantes del medio y optimizando sus esfuerzos. Se trata, en definitiva, de sumar, articular y vertebrar a la sociedad rural.

El objetivo de esta Plataforma es encontrar soluciones a los problemas de la agricultura, sanidad, educación, cultura, servicios, ordenación del territorio, medio ambiente, empleo, ocio…, existentes en el mundo rural.

La PLATAFORMA RURAL será el lugar de encuentro de las organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, colectivos rurales, grupos ecologistas, movimientos cristianos, asociaciones culturales, de padres, de vecinos…, organizaciones de enseñantes, médicos, asistentes sociales, comerciantes, consumidores, mujeres, jóvenes, tercera edad…, y todos aquellos que a nivel individual y colectivo se comprometan con esta iniciativa de carácter claramente independiente de grupos políticos, económicos o de presión.

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