TEULADÍ:  OTRAS PEQUEÑAS RESPUESTAS

Miguel Aragón (Miembro de la Asociación Teuladí)

Quien cuente con la espiga y la mañana que venga, que venga, que venga. I. Falcón.

La Globalización es un fenómeno que viene de lejos, de años atrás y en nuestros propios contextos…

Como una expansión concéntrica, la misma se extiende del centro a la periferia y allí en su mismo origen, en el mismo sitio donde ésta genera, para bien de muchos, el actual bienestar y confort que padecemos, produce sutiles y visibles mecanismos de exclusión y de pobreza.

Hay también entre nosotros perdedores…; aquí en el reverso minoritario (aunque significativo) de la «España va Bien», se mantienen, pero que muy actuales, dramáticos escenarios sociales y familiares donde se cuece de todo menos una mesa de prosperidad y desarrollo.

En estos espacios, y en especial entre su juventud, surge el fenómeno de las drogodependencias y su vinculación con la delincuencia. Expresión de sus frustraciones y fracasos,

descaro suicida de la marginación más activa.

Los jóvenes de la década de los ochenta y noventa en las barriadas de la periferia urbana valenciana, solicitaban su parte en la abundancia creciente, los mismos, escasos de capacidades personales y profesionales para obtenerla, se tiraron al expolio de aquello que les era mostrado a la vez que limitado, y otros no supieron tolerar a aquellos que desposeídos e inseguros también reclamaban su parte en el pastel del desarrollo.

No fue fácil pasar desapercibido y no penar cuando se salta de abajo y se toma sin permiso propiedad y seguridad, vaca sagrada entre lo vendible de la cultura occidental de bienes y servicios…, y buena parte de ellos acabaron más excluidos que en los territorios de donde procedían.

A fecha de hoy las prisiones continúan saturadas de estos jóvenes…

La mala vida y la mala gente se han encargado de ponerlos en su sitio.

Poco a poco se ha sabido edificar un funcional y silencioso sistema carcelario que ha condenado al ostracismo a buena parte de esta gente.

Su daño ha sido gestionado y cobrado con sutileza técnica y agrado social mayoritario por este centro Reformista que nos protege.

Toda una generación marcada por la sanción ante este expolio, familias vinculadas a los circuitos de la marginación más excluyente…

«Vivir y actuar de otra manera» frente a este fenómeno de las prisiones y las adicciones es tener presente a esta generación suicida de los cinturones periféricos de nuestras grandes ciudades…, aquellos que no se sumaron a las fábricas de sus padres, ni las casas de labor donde sus madres acondicionaban los hogares de los ricos… y se lanzaron en cadena al oprobio de la marginalidad más activa y negativa. Malos años, pobres gentes…

Estos jóvenes perdedores de la primera globalización interna, aquella que reformó las estructuras sociales y económicas de este país, han tenido gente a su lado pequeña y sencillamente organizada en sus mismos barrios, para cada regreso y para cada ingreso repetido…, otras respuestas a su exilio y desamparo en prisiones y penales…

Son ya en Valencia tres barriadas difíciles en donde se producen estas iniciativas (Teuladí, Hedra, Manantial).

Ésta es la experiencia a compartir.

En estos solares de la exclusión y la pobreza acumulada hay quien ha sabido organizarse de otra manera desde la propia iniciativa social, desde la participación ciudadana consciente del problema y solidaria con el mismo.

Buscando alternativas para resistir a los embites del desarraigo vecinal, la exclusión de la cárcel y la droga, haciéndolo sin sutilezas morales y prejuicios de clase, sabiendo leer que en el fondo de la inadaptación, la patología, el pecado y la desviación existen otros hechos sociales, políticos y culturales que habían arrojado a la cuneta a estos perdedores en el primer mundo en el Bienestar de los ochenta…

Madres, abogados, profesionales de lo social, cooperadores de buena voluntad; todos a una en la tarea de frecuentar prisiones, visitar en los módulos, solicitar permisos, acompañar en hospitales, llevar juicios, llamar a centros de rehabilitación, despedir en cementerios, celebrar y comer en la misma mesa…

En este barrio del Cristo, la asociación Teuladí es un intento sencillo que aglutina en pequeño número la voluntad de otra respuesta a lo de siempre y lo común para estos jóvenes.

Muy germinal, muy lleno de simbología, entre la que destacar una práctica de convergencia de expresiones diversas y nada incompatibles:

La relación como herramienta de trabajo, la vecindad junto con el trabajo técnico a nivel social, jurídico y penal, sus miembros tan voluntarios como profesionales, la cooperación de las familias…, mediando entre los que se han quedado fuera y los que se mantienen dentro, acercando el lenguaje y los modos de la justicia a aquellos que no la entienden de entre «sus pliegos y sentencias» y la precisan también de otras maneras…

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